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Guías

Una jornada laboral perfecta frente a un día para olvidar


presentismoOcho de la mañana. Entras en la oficina, enciendes el ordenador y comienzas un día más de trabajo. Sólo deseas que transcurra tranquilo y que puedas hacer aquello que has planificado. Pero ¿podrás conseguirlo? ¿Tendrás realmente una jornada perfecta y productiva? No nos engañemos, los imprevistos surgirán y, para controlarlos, tus mejores aliados son el orden, la planificación y tu motivación. Estos son algunos puntos que pueden ayudarte a tener…

Un día perfecto

Cinco minutos para ti. José María Acosta, experto en dirección y recursos humanos y autor de Uso eficaz del tiempo, recomienda tomarse unos momentos al llegar al centro de trabajo. Cinco minutos en los que relajar tu mente: toma un café, repasa la prensa, escucha música agradable y libérate de todo; sentarás un precedente agradable para comenzar el día con mejores ánimos y una sonrisa.

   1. Tu espacio y tu agenda. No se puede hablar de un día perfecto rodeado de caos. Recoge y clasifica los documentos que tienes en tu mesa. Desecha todo aquello que hace más de un mes que no tocas y deja espacios libres a tu alrededor. La agenda es la mejor herramienta de gestión del tiempo. Algo tan simple como un bolígrafo y papel permite organizar y priorizar tareas, citas y compromisos; pero no te olvides de tenerla siempre a mano y revisarla regularmente.

   2. Tus horas de más rendimiento. Conoce el momento en el que estás más concentrado e intenta destinar a esos instantes las actividades más importantes. Así podrás llevarlas a cabo de la manera más eficiente.

   3. Fechas límite. Para Pablo Maella, consultor de Maella & Partners, es esencial establecer plazos y fechas límite: “La principal ventaja es que tener un plazo nos impulsa a tratar de cumplirlo, lo que acostumbra a generar eficiencia y nos permite organizar el trabajo en función de cuándo hay que entregar algo”. Los plazos son la mejor herramienta contra la postergación y “también mejoran la comunicación con otras personas añadiendo concreción y eliminando ambigüedad en los mensajes”, indica David Comí, socio de Incrementis.

   4. Actitud. La felicidad en el trabajo no es sólo para los afortunados que han encontrado su vocación y trabajan en aquello que les gusta. La satisfacción diaria tiene que ver más con lo que haces que con lo que tienes. Sentirse a gusto es una labor que, a pesar de las circunstancias que te rodean, sólo depende de ti. Sé positivo, afronta cada jornada como una oportunidad de aprender algo nuevo a nivel profesional y personal, sé receptivo a todo lo que pasa a tu alrededor, no te quedes parado y participa.

   5. Amistad. Los colegas de la oficina son más que meros compañeros, son amigos. Apóyate en ellos, escucha, habla, comparte… Según una encuesta de Gallup, los amigos en el trabajo son un factor estratégico que impulsa la productividad. Además, el estudio Los siete principios de psicología positiva que impulsan el éxito y el desempeño en el trabajo dice que los profesionales altruistas reportan a la compañía una satisfacción laboral determinante y se sienten diez veces más enganchados por el trabajo que los que están aislados.

…O nefasto

   1. Interrupciones. Los ladrones de tiempo son viejos conocidos y “un grave problema que afecta directamente a nuestro cerebro reduciendo la atención, la energía y la eficacia en lo que hacemos y, además, provocan cansancio, agobio y alargamiento de la jornada laboral”, señala Comí. Entre las interrupciones inevitables, por supuesto, está el teléfono. Hay que controlar la necesidad imperiosa de cogerlo al primer tono.

Si no hay más remedio que atender la llamada sé breve, directo, no des rodeos y no tengas reparos en ser franco y cortar la conversación; la gente lo entiende.

El correo electrónico es otro de los males de la era digital. Tenerlo permanentemente abierto induce a ser reactivo y provoca distracciones innecesarias. Además de usar filtros y etiquetarlos correctamente, una medida eficaz es establecer horas fijas para revisar correos y contestarlos. Las visitas no deseadas también pueden complicar la jornada laboral. Salvo que el motivo sea realmente urgente o el visitante alguien a quien tengamos que dar prioridad.

Fuente: expansión

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