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Envejecimiento y productividad


¿Será posible aumentar la productividad con una población laboral envejecida?

mayor_trabajandoEn este momento está fuera de toda duda que, en ausencia de una inmigración masiva, el número absoluto de trabajadores disminuirá en los próximos veinte años y para compensar esta disminución en la medida de lo posible (y para evitar el colapso financiero de los sistemas de pensiones), la mayoría de los gobiernos europeos están adoptando medidas para que la gente se jubile más tarde y, por ello, se mantenga más tiempo en actividad. Pero, en esas condiciones, ¿será posible aumentar la productividad, que es una de las claves del crecimiento económico?

Según arguye Fredrik Nerbrand del banco HSBC en una nota publicada recientemente, no será fácil. Estas son sus conclusiones.

Los trabajadores aumentan mucho su productividad entre los 20 y los 30 años, cuando reciben formación y aumentan mucho la experiencia en su trabajo, pero más tarde, a una edad que es difícil de concretar con carácter general (depende de la actividad y de la persona), la productividad empieza a descender.

Una revisión de la literatura puso de manifiesto que ese descenso es importante en áreas que requieren velocidad y resolución de problemas, pero no en aquellos casos en los que la experiencia y la expresión verbal eran importantes.

Por eso la progresiva reducción del trabajo manual en las economías de los países desarrollados podría hacer que la productividad de los trabajadores mayores fuera más alta durante más tiempo. La otra cara de la moneda la representan las dificultades de los trabajadores mayores para adaptarse a los cambios tecnológicos.

A partir de esas reflexiones el Sr, Nerbrand elabora un supuesto indicador de los futuros cambios en la productividad y lo calcula como el cociente entre la proporción de trabajadores de edades comprendidas entre 20 y 29 años y la proporción de trabajadores de edades comprendidas entre 55 y 75 años. A partir de las proyecciones demográficas disponibles, ese cociente tenderá a disminuir en prácticamente todos los países desarrollados, lo que auguraría unas perspectivas preocupantes para la productividad.

Afortunadamente, sin embargo, la demografía no es el único factor que influye en la productividad. Las nuevas tecnologías, como la impresión tridimensional, la robótica o los nanomateriales, pueden dar impulsos enormes a la productividad. Aunque generalmente, a costa del empleo.

Las nuevas tecnologías, como la impresión tridimensional, la robótica o los nanomateriales, pueden dar impulsos enormes a la productividad. Aunque generalmente, a costa del empleo.

Fuente: The economist

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