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Medidas de Protección Solar


El Sol es la principal fuente de radiación ultravioleta (UV) en nuestro medio. Las emisiones de radiación solar incluyen: luz visible y radiación infrarroja y UV que a su vez se divide en tres bandas de distinta longitud de onda no visibles por el ojo humano llamadas: UVA, UVB y UVC. Cuando la radiación UV atraviesa las distintas capas de la atmósfera toda la radiación UVC y la mayoría de la UVB es absorbida por el ozono (su adelgazamiento amplifica los efectos), el vapor de agua de las nubes, el oxígeno y el dióxido de carbono. La radiación UVA, sin embargo, apenas es filtrada a su paso por la atmósfera, por lo que también es necesario protegerse en los días nublados.

Las radiaciones UVA y UVB contribuyen al envejecimiento cutáneo y al riesgo de desarrollo de cáncer de piel. La radiación UVA es capaz de penetrar en las capas más profundas de la piel y es la responsable del bronceado inmediato. La radiación UVB no penetra más allá de las capas superficiales de la piel, es la responsable del bronceado retardado y de las quemaduras, es biológicamente muy activa, pero afortunadamente es filtrada en su mayor parte por la atmósfera.

Adicionalmente existen otros factores ambientales que también tienen influencia: latitud (la incidencia en poblaciones blancas aumenta cuanto menor es la latitud), estación del año, hora del día, altitud, polución local y factores reflectantes como por ejemplo la nieve. La susceptibilidad individual de cada individuo a la exposición solar viene determinada, además, por su Fototipo dermatológico:

  1. Siempre se quema, nunca se broncea
  2. Siempre se quema, se broncea a veces
  3. A veces se quema, siempre se broncea
  4. Nunca se quema, siempre se broncea

 

Efectos de la Radiación U.V.  en la Salud:

La radiación UVA y UVB en pequeñas cantidades es  beneficiosa para las personas y esencial para la producción de vitamina D. También constituye un tratamiento para ciertas enfermedades como la psoriasis, el eccema, la ictericia o los linfomas cutáneos. Sin embargo, la exposición prolongada a la radiación UV puede dar lugar a una serie de efectos agudos y crónicos sobre la salud de la piel, los ojos y el sistema inmune.

 El efecto agudo más conocido es el Eritema Solar o quemadura solar, que a largo plazo y tras exposiciones repetidas puede inducir cambios degenerativos en las células de la piel conduciendo a su envejecimiento prematuro, fotodermatosis o queratosis actínicas (lesiones con cierta capacidad de malignización), también puede producir reacciones inflamatorias crónicas del ojo, y en los casos más graves se puede producir cáncer de piel y cataratas.

En España, el 18,2% de la población activa trabaja expuesta directamente a la radiación solar. Estos trabajadores tienen un riesgo 3 veces mayor de padecer cáncer de piel si no se protegen adecuadamente mediante  ropas o productos dermatológicos fotoprotectores adecuados.

Cáncer de Piel y Radiación UV:

Cada años se registran en España 50.000 nuevos casos de cáncer de piel, de los cuales 3.200 son melanomas malignos. En el mundo, alrededor de 2 millones de casos. La tendencia en nuestro entorno y en el resto del mundo es a seguir incrementándose entre un 3-8%. Se estima que alrededor del 50% de las personas mayores de 65 años desarrollarán cáncer de piel, y que el 25% de ellos padecerán más de uno a lo largo de su vida. El cáncer de piel es cinco veces más frecuente que el de próstata o el de mama.

La prevención y la detección precoz, al ser un tumor visible, evitarían muertes innecesarias por esta causa.

La incidencia y prevalencia en las distintas poblaciones del planeta depende de tres factores fundamentales: La radiación solar, el tiempo de exposición y el fototipo.

El cáncer cutáneo o de piel no es sinónimo de melanoma maligno, pero aunque sólo representa el 5% de todos los cánceres de piel, es el responsable del 90% de las muertes. El melanoma maligno tiende a originarse de novo, sólo una pequeña proporción asientan sobre lunares previos. Hay que sospechar el posible desarrollo de un melanoma maligno sobre un lunar cuando se detecte algún cambio en el mismo.

Signos de Alarma: (Regla ABCDE…)

Asimetría

Bordes imprecisos y contorno irregular

Cambios de color dentro de la lesión

Diámetro superior a 6 mm

Elevaciones de la superficie

Familiar, otras lesiones alrededor

Grosor distinto en las distintas áreas

Hemorragia de la lesión

Fototipo y Susceptibilidad de presentar cáncer de piel:

Debido a la falta de pigmentación melanocítica las personas de piel más blanca o con pecas, rubias o pelirrojas y con ojos claros o azules son el grupo de mayor riesgo (Fototipos I y II); las personas con pelo y ojos oscuros y que normalmente no se queman con el Sol (Fototipos III y IV) tienen un riesgo mínimo de desarrollar cáncer de piel. Sin embargo hay que ser conscientes de que una exposición excesiva e intensa puede dañar todos los tipos de piel, aparte, de que el riesgo ocular es igual para todos (Pterigión, Pinguéculas…)

Existe otra serie de factores individuales independientes del fototipo que también aumentan el riesgo de desarrollar un cáncer de piel:  Historia de quemaduras solares importantes durante la infancia, número elevado de lunares atípicos (sobretodo en poblaciones de piel clara), presencia de pecas y antecedentes de familiares con melanoma maligno (6-12% de casos con asociación familiar).

 PREVENCIÓN PRIMARIA:

Existe una relación directa entre la exposición al sol y el desarrollo de Cáncer Cutáneo, es por ello un objetivo prioritario evitar la exposición sin medida y sin protección.

No basta con el uso de productos cosméticos de fotoprotección, hay que utilizar estos adecuadamente y además es necesario tomar una serie de medidas para minimizar el riesgo de la radiación solar UV.

Se estima que aproximadamente el 60% de la población emplea fotoprotectores, pero sólo 4 de cada 10 personas los utilizan adecuadamente. Los errores más comunes suelen ser el uso de Factores de Protección Solar (FPS) de bajo grado de protección, aplicación de una cantidad escasa del mismo y, además, la tendencia a utilizar productos guardados desde el año anterior con una capacidad de protección disminuída.

RECOMENDACIONES PARA UNA ADECUADA FOTOPROTECCIÓN:

- La exposición al sol debe ser gradual, durante 15 minutos los primeros días, y aumentando progresivamente el tiempo de exposición, durante los periodos vacacionales.

- Extender una capa protectora 30 minutos antes de la exposición, y repetir la aplicación cada 2 horas.

- Renovar el producto anualmente para evitar la disminución de su capacidad protectora.

- Elegir un fotoprotector adecuado a nuestro tipo de piel, cuanto más clara se hará necesario utilizar un producto con mayor índice de protección. Con un nivel que nunca debería ser inferior a 15.

- Evitar la exposición solar entre las 12:00 y las 16:00, horas en la que la incidencia de los rayos de sol es mayor. Tener en cuenta, además, que el entorno (nieve, arena…) donde nos encontremos puede ser más o menos reflectante, el agua refleja un 20% de los rayos solares incidentes.

 – Utilizar sombreros de ala ancha, que cubran también la zona de las orejas, donde se ha observado un paulatino aumento en la incidencia de cánceres cutáneos.

- Utilizar gafas de sol con protección frente a radiaciones UV, que filtren al menos un 99% de UVA y un 95% de UVB

- Acudir al menos una vez al año a realizarse una revisión dermatológica por un especialista, en aquellas personas con fototipos de mayor riesgo (sobretodo a partir de los 50 años), o en pieles con muchos lunares o pecas en zonas fotoexpuestas. Es preferible que esta sea en los meses previos al verano, o en los meses posteriores.

- Consumir bebidas ricas en antioxidantes: 1 vaso de vino tinto = 2 tazas de té = 7 zumos de naranja = 20 zumos de manzana

- Hidratar la piel después de tomar el sol.

- Utilizar también un protector labial ya que los labios también pueden sufrir quemaduras.

- No se recomiendan los procesos de bronceado artificial a las personas con Fototipo I ni a los niños.

RECOMENDACIONES GENERALES:

-          En caso de presentar alguna duda  respecto a la prevención de los daños causados por las radiaciones UV acuda al Servicio Médico de su empresa.

-          Si presenta alguna lesión sospechosa de malignidad acuda al Servicio Médico de su empresa para evaluar la necesidad de ser derivado a un especialista en Dermatología.

-          Existen determinados fármacos que pueden facilitar o aumentar las reacciones a la exposición solar, si tiene alguna duda en este aspecto consulte al Servicio Médico de su empresa.

-          La mejor manera de protegerse es prevenir la exposición directa a la radiación solar.

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